jueves, 5 de noviembre de 2015

Reseña La columna de hierro



Autora: Taylor Caldwell
Nº de Páginas: 936
Editorial: Embolsillo

La autora 

Janet Miriam Holland Taylor Caldwell, también conocida por sus seudónimos: Marcus Holland, Max Reiner y J. Miriam Reback (Manchester, Inglaterra, 7 de septiembre de 1900, - Greenwich, Conneticut, Estados Unidos, 30 de agosto de 1985) fue una novelista estadounidense.
En 1907 su familia, de ascendencia escocesa, emigró a los Estados Unidos estableciéndose en Buffalo, New York. Durante su vida escribió más de treinta novelas de distintos géneros que en su época fueron best-seller. Su trabajo fue ignorado y no fue publicado hasta que ella tuvo treinta y ocho años.
Se casó cuatro veces y tuvo dos hijas. Su primer y tercer matrimonio terminaron en divorcio. La riqueza generada por la aceptación de sus obras finalmente la llevaron a una amarga batalla legal con su hija mayor.

Sinopsis
Esta novela legendaria, fruto de nueve años de trabajo e investigación, es una fascinante recreación de la vida de Marco Tulio Cicerón en la Roma imperial. Gracias a este trabajo, Taylor consigue describir el mundo de la antigua Roma con gran exactitud y captar el alcance de una figura tan excepcional y controvertida como la de Cicerón. Agudo analista del mundo que le rodeaba, Cicerón fue también una persona adelantada a su tiempo cuya clarividencia le hizo ganarse tantos amigos como enemigos. Pero más allá de la reconstrucción histórica fidedigna, La columna de hierro también es una apasionante novela donde se cruzan las intrigas palaciegas, las pasiones y los crímenes, donde salen a relucir las cuestiones que más preocupaban a Cicerón: la religión, la política y la guerra.

Mi opinión
En esta ocasión traigo el análisis de La columna de hierro, que relata la vida de Marco Tulio Cicerón, el mejor político y abogado latino. Abarca desde su nacimiento hasta su muerte, lo que quiere decir que es una novela muy extensa y en la que se suceden cantidad de acontecimientos, algunos de los cuáles marcaron el devenir de Roma en los años posteriores.
El personaje de Cicerón al principio se nos muestra como un ilusionado estudiante, que se interesa sobre todo por la política y la historia, desdeñando el ejercicio físico propio de los chicos de ciudad, al contrario que su hermano Quinto, cuya mayor aspiración es convertirse en soldado. 
Cicerón y su familia viven en una villa de Arpinium. Por tanto, es de origen plebeyo, condición de la que más adelante se burlarán sus enemigos. 
El joven Marco empieza a tomar clases con su tutor Arquías, del cual aprenderá lo esencial de la cultura helena y la poesía. 
También conocerá a su primer amor, lo que le sumirá en una profunda desazón. La pluma de Caldwell es excelente a la hora de explicar los sentimientos de Cicerón, se torna en un estilo casi poético, unido a la maravillosa descripción de los paisajes de Arpinum. Sin embargo, la forma de narrar de la autora, aunque es muy elaborada, para mi gusto está algo falta de ritmo, la acción se sucede algo lenta. Pero no llega a ser un lastre ni mucho menos. 
Finalmente su familia decide trasladarse a Roma, la gran capital, para que Marco siga formándose en la escuela y estar más cercanos a los círculos más influyentes de la política. 
Es en este momento cuando Marco conoce al hijo de sus vecinos, nada más y nada menos que Julio César, con el cual iniciará una relación de amistad, aunque más adelante esa amistad siempre estará en la cuerda floja por la ambición de César. 
En su juventud, Marco es un iluso que cree en la justicia y en que siempre se puede condenar a los culpables y absolver a los inocentes, pero cuando entra al servicio del abogado Scaevola, se dará cuenta de que la justicia es un simple instrumento que obedece a quien pueda pagarla.
También conocerá a Catilina, que será su mayor enemigo durante toda su vida, primero por disputas personales, que se irán tornando en una disputa política por la locura y afán de destrucción de Catilina. 
El crisol de personajes en esta novela es admirable: Julio César, Pompeyo, Craso, Sila, etc. Todos ellos personajes de los más importantes para la historia de Roma. 
Cicerón vivió uno de los períodos más convulsos de la Roma antigua: la transición de la República al Imperio, primero con la guerra civil entre Sila, del partido optimate del Senado, y Cayo Mario y Cinna, del partido popular, que finalmente ganaría Sila para establecerse como dictador, y más tarde con el triunvirato establecido por Cesar, Craso y Pompeyo, con el que no está de acuerdo en absoluto.
Caldwell recrea con maestría la tensión y las intrigas de este período, en el que Cicerón llega a sufrir dos intentos de asesinato por parte de los que más le temen por su rectitud y sus buenas acciones como abogado, y se muestra  muy preocupado por el devenir de su país, como ferviente defensor de la república. Los discursos recreados del mismo en el Senado son una verdadera lección de retórica y política.
Pero la política no fue la única preocupación de Cicerón, también la religión ocupo gran parte de su vida y sus pensamientos. Se planteaba cuándo llegaría ese Mesías que todos vaticinaban y le preocupaban los designios de Dios para él y su patria. Su amigo judío Noë Ben Joel le abre la mente a esta nueva religión.
Por tanto, el Cicerón de Caldwell es un personaje magistralmente elaborado, con un montón de inquietudes y con una enorme evolución a lo largo de la novela, desde el iluso y animado estudiante que cree que la justicia lo puede arreglar todo, al viejo triste y abatido que ve a Roma ya perdida por los vicios y la inmoralidad de los gobernantes. 
La recreación histórica de Caldwell de la ciudad y la época te transporta a la Roma más convulsa, para vivir el período que la cambió para siempre. 






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